
Fueron 17 días en que Chile estuvo sumergido en una profunda incertidumbre luego de que quedaran atrapados 33 mineros. Las familias de cada uno de ellos con el corazón en la mano, estuvieron apoyando y cultivando la fe para que nada les pasara.
Pero todo esto quedó atrás cuando el domingo pasado mientras muchos almorzábamos nos enterábamos del gran mensaje: “Estamos bien en el refugio los 33”. Una frase que conmocionó al país entero y que recordaremos por mucho tiempo.
Soy sincera y confieso que mientras pasaban los días, menos esperanza tenía en que todos los trabajadores estuviesen vivos. Las noticias no eran buenas y eran demasiados los días que no sabíamos nada que nos levantara el ánimo. Sin embargo, el domingo al encontrar el mensaje, los mineros me taparon la boca.
Ver el rostro de los familiares celebrando la noticia me emocionaba muchísimo. No existen palabras para definir la fuerza que tiene cada uno de ellos.
Yo no creería si alguien dijera que no sintió nada al escuchar a los mineros entonar el himno nacional durante el primer contacto con ellos. Fue lejos el más emocionante que he oído. Tienen el ánimo por las nubes y se encuentran en "perfecto estado"… es ahí donde nos damos cuenta que nuestros trabajadores son gente que vale la pena elogiar.
Bueno, este año nos ha tocado vivir momentos difíciles, pero hay que destacar la fuerza y el gran trabajo que tenemos en nuestro país…Puede que no seamos buenos para el fútbol, que nuestra educación no sea la mejor de todas, que contaminemos nuestra capital o que la política separe a muchos, pero lo que sí tenemos de sobra, es coraje para enfrentar los problemas y salir adelante. ¿Se olvidan de la inmensa solidaridad que hubo a lo largo del país para ayudar a los afectados por el terremoto? En estos días hemos visto lo mismo; un pueblo chileno unido, pendiente de lo que pasa a cada momento con todos esos hombres atrapados en la mina. Existe un trabajo en equipo brillante de rescatistas y trabajadores. Además del gran desempeño de las autoridades.
En este momento sólo queda esperar que todo salga como lo esperamos, que cada uno de los mineros vuelva a ver la luz y pueda abrazar a sus familiares. Hoy, somos un país grande, valorable y poseemos un aspecto humano que cualquiera lo quisiera.
Ahora, sé más que nunca, que la esperanza mueve montañas y que la fe es lo último que debemos perder.
Viva Chile mierda !!